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RAFAEL BORREGO SANTOS: UNA VIDA DE ESFUERZO, AMOR Y MEMORIA VIVA DE BADOLATOSA

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RAFAEL BORREGO SANTOS: UNA VIDA DE ESFUERZO, AMOR Y MEMORIA VIVA DE BADOLATOSA

 

Hay personas que, sin pretenderlo, se convierten en la memoria de un pueblo. Personas cuya vida es el reflejo de una generación que supo salir adelante con esfuerzo, sacrificio y una enorme capacidad para afrontar las dificultades. Rafael Borrego Santos es una de ellas.

 

Nacido en Badolatosa el 8 de julio de 1931, Rafael es hoy el hombre de mayor edad de nuestro municipio. A sus 95 años, conserva una lucidez y una memoria prodigiosa que le permiten recorrer con emoción distintas etapas de una vida marcada por el trabajo, la familia y el amor a su tierra.

 

Su infancia no fue fácil. Quedó huérfano de madre siendo muy pequeño, una circunstancia que le llevó a vivir durante un tiempo a Montellano, donde fue criado por su abuela y sus tías. Después, ya convertido en un mozo, regresó a Badolatosa con su padre. Aquí conoció a Isabel Dorado, la mujer con la que ha compartido nada menos que 66 años de matrimonio. Juntos formaron una familia de la que se sienten profundamente orgullosos: tres hijos y cinco nietos que hoy representan el mayor tesoro de sus vidas.

 

Como tantos hombres y mujeres de su generación, Rafael conoció desde muy joven la dureza del trabajo. No había oficio que se le resistiera. Trabajó en el campo, en la construcción, en la recolección del arroz en La Isla, tejiendo serones, haciendo hoyos, cuidando vacas, cabras,… No importaba el oficio; lo importante era llevar un jornal a casa.

 

Cuando recuerda su infancia, lo hace con una mezcla de nostalgia y realismo. Eran años en los que las familias humildes apenas tenían lo imprescindible para vivir. El alimento diario solía consistir en un poco de leche y un mendrugo de pan. No había ropa, ni zapatos para todos. Él, al ser hijo único, recuerda con gratitud que su padre pudo comprarle unas sandalias de goma, un pequeño lujo para aquellos tiempos.

 

También evoca con una sonrisa los juegos de su niñez: la rueda, el borriquete, la comba… Una época en la que la imaginación suplía la falta de juguetes y en la que las calles eran el mejor lugar para crecer.

 

La Badolatosa que guarda en su memoria poco se parece a la actual. El agua se recogía en La Fontana, las mujeres lavaban la ropa en el río y allí mismo muchas personas aprovechaban para bañarse. Una forma de vida sencilla que hoy parece lejana, pero que forma parte de la historia de nuestro pueblo.

 

También la Feria era muy diferente. Se celebraba en el Paseo y en la Calle Ancha. Rafael reconoce, entre risas, que apenas disfrutó de ella porque casi siempre le tocaba trabajar. "Iba más a ganarme el jornal que a divertirme", recuerda con ese sentido del humor tranquilo que aún conserva.

 

Y es que Rafael sigue teniendo esa mirada limpia de quien nunca ha perdido del todo al niño que fue. Él mismo se define como un chiquillo bueno, aunque muy inquieto. Una inocencia que todavía asoma cuando habla y que arranca sonrisas a quienes lo escuchan.

 

Como padre, asegura que nunca fue excesivamente estricto, aunque sí estuvo muy pendiente de los horarios de entrada y salida de sus hijos, especialmente cuando salían por la noche. Y cuando llegó la jubilación encontró un tiempo que antes nunca había tenido para llevar a sus nietos al colegio, cuidar un pequeño huerto y ayudar en casa, disfrutando de la familia desde otra perspectiva.

 

Hoy las piernas ya no le responden como antes, pero la cabeza sigue llena de recuerdos. Sus días transcurren tranquilamente en casa, rodeado del cariño de su familia. Sale un rato a la puerta, intenta caminar unos pasos y lo hace siempre de la mano de Isabel. Basta ver cómo se miran para entender que, después de más de seis décadas juntos, siguen queriéndose con la misma ternura de siempre.

 

Y cuando habla del futuro, todavía tiene un sueño: llegar a conocer a sus biznietos.

 

Aprovechando la celebración de su 95º cumpleaños y con motivo de la Feria de Badolatosa 2026, nuestro Ayuntamiento, con el Alcalde al frente y a través de la Concejalía de Mayores, integrada en el Área de Servicios Sociales, ha querido rendirle un emotivo homenaje institucional.

 

Este reconocimiento se realiza no solo por ser el vecino más longevo de nuestro municipio, sino por representar los valores que han forjado la historia de Badolatosa: el esfuerzo, la honestidad, la cultura del trabajo, el sacrificio y el amor incondicional por la familia.

 

Desde el Gobierno Municipal entendemos que nuestros mayores son uno de los mayores patrimonios de nuestro pueblo. Por ello, a través de la Concejalía de Servicios Sociales trabajamos para que se sientan acompañados, escuchados y valorados, reconociendo la enorme aportación que han realizado a lo largo de su vida al desarrollo de nuestro pueblo.

 

Con su vida, Rafael nos recuerda de dónde venimos y nos ayuda a comprender el camino recorrido por tantas generaciones que hicieron posible el pueblo que hoy conocemos. Desde el Ayuntamiento le deseamos junto a Isabel y a toda su familia que sigan compartiendo muchos momentos de felicidad.

 

Porque reconocer a personas como Rafael es también reconocer nuestra propia historia, nuestras raíces y los valores que nos unen como pueblo.

 

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